Socavando el desarrollo y la seguridad, alimentando el conflicto

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La guerra contra las drogas está socavando activamente el desarrollo y la seguridad en muchas de las regiones y Estados más frágiles del mundo.

La confianza de traficantes de drogas en un suministro seguro y barato de hoja de coca, amapola o cannabis, aumenta si controlan a funcionarios del gobierno, políticos honestos y al Ejército, y si los agricultores cuentan con pocas alternativas a la producción de drogas debido al escaso acceso a fuentes de crédito, y si deben pagar altos precios por transporte de fertilizantes o por enviar al mercado cultivos más voluminosos que no son drogas.
En consecuencia, los traficantes prefieren que haya escasa infraestructura económica o gobernabilidad en las áreas de producción y tránsito. Así, se concentran en Estados débiles mediante el equipamiento de ejércitos privados, financiamiento o fusión con grupos separatistas e insurgentes, a la vez que corrompen a políticos, la policía, el poder judicial, las fuerzas armadas y funcionarios de aduanas. Ejemplos clave de este fenómeno incluyen los conflictos armados internos en Colombia y Afganistán.

Una vez que un área ha sido suficientemente desestabilizada, se desalienta la inversión de empresas locales o foráneas, y se restringen actividades de ONG y otras entidades. Montos considerables de ayuda y otros recursos para salud y desarrollo también se desvían hacia la aplicación de la ley – a menudo implementada por las fuerzas armadas, lo cual puede socavar la fiscalización.

Las mismas consecuencias corrosivas para la salud, gobernabilidad, autoridad pública y la democracia, se replican cuando los traficantes trasladan la heroína, cocaína y cannabis a través del Caribe, América Central, Asia Central y África Occidental.

En resumen, la rentabilidad de las drogas ilegales estimula a los traficantes a mantener zonas productoras o de tránsito de drogas en un subdesarrollo de múltiples dimensiones.

  • Ante el intento del gobierno mexicano de emplear la fuerza militar para aplastar a los cárteles de drogas, se ha producido una explosión de violencia, con más de 30,000 muertes desde 2006. En lugar de acabar con los cárteles, éstos se han fortalecido y enriquecido a tal punto que corrompen o superan en armamento las operaciones de aplicación de la ley por parte del Estado.
  • Más de una cuarta parte de toda la cocaína consumida en Europa en 2007 (más de 140 toneladas, por valor de unos US$1.8 mil millones a precio de mayorista) fue transportada a través de África Occidental, convirtiendo a Guinea-Bissau en un narco-Estado en apenas cinco años, con un volumen de tráfico de drogas por valor mucho mayor que su ingreso nacional (1)

"¿Dónde están las voces de la comunidad de desarrollo? La prohibición está llevando dinero a los criminales y grupos armados. Las ganancias del tráfico ilegal no sólo se emplean en comprar armas, sino también jefes de policía y jueces. La corrupción alcanza niveles extraordinarios y erosiona la fiscalización democrática, el peldaño necesario para que las personas pobres accedan a sus derechos y los defiendan... Las familias atrapadas en esta pesadilla son víctima de una ‘guerra contra las drogas’ inviable."

– Jonathan Glennie, Investigador del Instituto para el Desarrollo Exterior, ex Jefe del Programa de Christian Aid en Colombia, 2010.

 

 

(1) UNODC, 'Cocaine Trafficking in West Africa: The threat to stability and development', 2007.