Amenazando la salud pública, difundiendo enfermedades y muerte

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Históricamente, se ha promovido la guerra global contra las drogas como una política que protege la salud pública, y que limita o elimina la disponibilidad y consumo de drogas. Investigaciones realizadas prueban que ésta ha fracasado en ambos campos, mostrando una tendencia mundial creciente de consumo –particularmente de alto riesgo– durante el último medio siglo, y con drogas ilegales más baratas y más accesibles que nunca.

Lo que es peor, las políticas incrementan los riesgos asociados al consumo de drogas, promoviendo productos cada vez más potentes y riesgosos, a menudo mezclados con contaminantes, y estimulando conductas de alto riesgo (como las inyecciones) en espacios no supervisados y antihigiénicos. Como resultado, los consumidores padecen problemas neonatales, sobredosis y envenenamientos prevenibles, y contraen enfermedades de transmisión sanguínea – como la infección por VIH y la hepatitis – que pueden difundirse hacia la población en general, y devastar a las poblaciones de consumidores.

La retórica populista de esa guerra también impulsa los escasos recursos disponibles hacia la aplicación improductiva de la ley antidrogas, a expensas de iniciativas de salud pública de demostrado éxito, incluyendo la prevención y tratamiento. También crea obstáculos a medidas pragmáticas para la reducción de daños para los consumidores más vulnerables de alto riesgo.

  • Fuera del África sub-sahariana, uno de cada tres nuevos casos de infección por VIH se deben al uso de drogas inyectables. En Rusia, donde más de 1.8 millones de personas se inyectan drogas, el 37% son VIH-positivos(1)
  • En China, cifras de 2006 mostraban que el 48% de los casos de infección por VIH eran personas que se inyectaban drogas,(2) pero sólo el 15% de quienes recibían anti-retrovirales se inyectaban drogas(3)
  • En contradicción con dispositivos oficiales, en el Reino Unido a menudo se niega tratamiento para el virus de la hepatitis C a quienes se inyectan drogas.

"Una de las prioridades es dejar de desperdiciar recursos en la fracasada “Guerra contra las Drogas” que se ha convertido en una guerra contra personas y comunidades. Esta guerra debe acabar. Antes bien, deben dedicarse recursos a intervenciones centradas en evidencias y en derechos humanos que prevengan el consumo problemático, traten la dependencia a las drogas y garanticen servicios de reducción de daños para quienes usan drogas."

Michel Kazatchkine, Director Ejecutivo del Fondo Global de Lucha contra el SIDA, la TBC y la Malaria, discurso en apoyo de la Declaración de Viena, 2010.

 

 

(1) Mathers, B. et al, 'Global epidemiology of injecting drug use and HIV among people who inject drugs: A systematic review', The Lancet, 2008.

(2) UNAIDS, '2006 Asia Fact Sheet'

(3) Zhang, F. et al, 'Five-Year Outcomes of the China National Free Antiretroviral Treatment Program', Annals of Internal Medicine (vol. 151, no. 4), August 2009, p.241–51.